La mayoría de la gente aplica el perfume de forma instintiva, pero pequeños cambios de técnica pueden multiplicar notablemente la duración y proyección.
Aplica sobre piel hidratada. El perfume dura más en piel húmeda. La mejor momento es justo después de la ducha, cuando los poros están abiertos. Una crema sin aroma previa puede actuar como fijador natural.
Los puntos de calor son tus mejores aliados: muñecas, cuello, detrás de las orejas, pliegue del codo, detrás de las rodillas. El calor corporal en estas zonas activa y proyecta el aroma.
No frotes las muñecas después de aplicar. Este gesto tan común destruye las notas de salida y altera la evolución del perfume. Deja que se asiente solo.
Distancia adecuada: aplica a unos 10-15 cm de la piel para que el spray se distribuya uniformemente. Demasiado cerca concentra el perfume en un punto.
Menos es más. Un perfume de calidad no necesita más de 2-3 aplicaciones. Saturarse puede resultar molesto para quienes te rodean y agota el frasco innecesariamente.
Almacenamiento correcto: el calor, la luz y la humedad degradan los perfumes. Guárdalos en un lugar fresco y oscuro, alejados del baño.
