El attar, también escrito ittar, es una forma ancestral de perfumería que se practica en la región árabe y sur de Asia desde hace más de dos mil años. La palabra attar proviene del árabe y persa, y significa "esencia" o "aroma".
A diferencia de los perfumes occidentales modernos, los attars son perfumes concentrados en aceite, generalmente aceite de sándalo, sin alcohol. Esto les confiere propiedades únicas: se proyectan más cerca de la piel, duran más tiempo y su evolución es más lenta y personal.
El proceso tradicional de elaboración de attars se llama deg-bhapka, una destilación por hidrodifusión que puede durar semanas. Las flores, maderas, resinas y especias se destilan lentamente hasta que sus esencias se concentran en el aceite base.
Los attars más valorados incluyen el oud attar (madera de agar destilada en sándalo), el rose attar (rosas de Taif o Kannauj destiladas por años), y el musk attar. Estos ingredientes tienen precios altísimos y los mejores attars pueden costar cientos de euros por mililitro.
La forma de usar un attar es también diferente: se aplica directamente en los puntos de calor (muñecas, cuello, detrás de las orejas) con el dedo o con el propio aplicador del frasco. No se pulveriza.
Hoy los attars experimentan un renacimiento global. Perfumistas occidentales los descubren como ingredientes, y compradores sofisticados los buscan como una forma más íntima y pura de la perfumería.
